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sábado, 17 de octubre de 2015

La Participación Ciudadana en México


El incremento en los últimos años de los actos violentos han sido tema de interés a nivel mundial, local y nacional, lo que ha llamado la atención de los gobiernos, ciudadanos e investigadores. Cada uno tratando de aportar opciones para la mejora de esta situación y al mismo tiempo, generando explicaciones y preguntas para entender los factores que favorecen a este fenómeno y las consecuencias que puede tener en la sociedad.

A su vez, los actos violentos se relacionan con la seguridad en el país, es así, que en México este tema resulta prioritario, dedicando un apartado completo en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, proponiendo ejes estratégicos enfocados a fomentar la seguridad, en los que destaca el involucramiento de los ciudadanos en este proceso y al mismo tiempo, haciendo evidente la necesidad de capacitación a los funcionarios públicos para lograr este objetivo.

En el caso particular de Yucatán la ENVIPE2013  (INEGI, 2013) señala que del 2012 al 2013 existió un incremento de los delitos en un 3.4%. En cuanto a la percepción ciudadana de seguridad en espacios públicos, la población mayor de 18 años en Yucatán se siente insegura en cajeros automáticos (48%), en los mercados (37%) y en las carreteras (36%). Por lo que comparado con el resto de la república mexicana, en Yucatán aún no existen cifras alarmantes en cuanto a delitos, sin embargo, la prevención en este punto resulta importante para evitar que sigan en aumento las cifras.
Aquí surgen algunas preguntas importantes, como por ejemplo ¿Cómo recuperar el protagonismo ciudadano en las decisiones políticas? Esta pregunta surge precisamente a partir de una crisis participativa, tratando de buscar una solución desde diferentes esferas de la sociedad (Font, 2012).

Para reflexionar sobre la pregunta anterior, resulta necesario informarnos. El objetivo de esta entrada es conocer los fundamentos de la participación ciudadana, para reflexionar de manera objetiva sobre nuestra participación como ciudadanos en las decisiones del país.

El tema de participación ciudadana se ha puesto de moda entre los discursos políticos y así se realizan diversas actividades por iniciativa del gobierno, donde aparentemente el objetivo es reunir al mayor número de ciudadanos, sin embargo, esto no necesariamente se trata de una estrategia adecuada para la participación ciudadana, por lo que la primera pregunta para resolver es ¿qué es en realidad la participación ciudadana?

La participación ciudadana se entiende como, la posibilidad de la sociedad de contribuir e influir en las decisiones gubernamentales que le afectan, sin necesidad de formar parte de la administración pública o de los Poderes Legislativo o Judicial ( Comisión Intersecretarial Para la Transparencia y el Combate a la corrupción (CITCC), 2008). Es decir la participación ciudadana incluye el involucramiento de la sociedad en las decisiones gubernamentales.

En este sentido, de acuerdo a los resultados del Estudio de opinión pública, creado como parte del Programa Especial para el Fomento de la Cultura Democrática en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 (ENCUP 2012), el 48.57% de los mexicanos consideran que la política es complicada, esto podría ser un reflejo de que quizá lo primero que hace falta para fomentar la participación de los ciudadanos, es sensibilizar e informar a la ciudadanía, sobre las formas de participación y las ventajas que trae consigo.

De acuerdo a los resultados de la ENCUP (2012), el 77.73% de los mexicanos consideran que influyen en la vida política de México, lo que podría llevar a pensar que la ciudadanía sabe que tiene poder en las decisiones políticas del país, sin embargo, esto contrasta cuando se les pregunta ¿quién considera que debe resolver los problemas de la sociedad?, pues del 50-75% consideran que el gobierno tiene esta responsabilidad. 

Con estos datos se observa que desde la percepción de los mexicanos, saben que tienen influencia en las decisiones del gobierno, sin embargo, se continúa con la cultura de pensar que la solución de los problemas sociales es responsabilidad del gobierno, lo que pude evidenciarse con el poco involucramiento en las decisiones políticas.

Pero ¿Qué beneficios trae la participación ciudadana?, esta aporta favorablemente a la gestión pública pues: a) ayuda a construir una visión compartida entre el gobierno y la sociedad del desarrollo nacional, b)promueve la transparencia y la rendición de cuentas del gobierno a la sociedad, c) obliga al gobierno a ser eficiente y a centrarse en el interés público, d) se aprovechan conocimientos y recursos de la sociedad a favor del interés público, aplicando soluciones eficientes a problemáticas sociales. (CITCC, 2008). En este sentio, se observa como la participación ciudadana resulta primordial para un buen gobierno, lo que a su vez se reflejaria en la reducción de problemas sociales, entre ellos la inseguridad. 

Se debe tener en cuenta que el concepto de participación ciudadana se encuentra enmarcada en disposiciones legales, que buscan contribuir a la reducción de la corrupción y que los ciudadanos conozcan sus responsabilidades en la vida política del país. Algunas de las  disposiciones jurídicas y normativas que sustentan a la participación ciudadana son, a) Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, b) ley de Planeación, c) ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, d) Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil, e) Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 (CITCC, 2008).

Existen varias opciones para la participacio ciudadana, como pueden ser; buzones ciudadanos que permiten expresar opiniones que moldeen o corrijan las acciones gubernamentales, monitoreo ciudadano, que proporciona información para dar seguimiento puntual a políticas específicas y. los comités y consejos de participación ciudadana, que constituyen un mecanismo típico de intervención directa de actores no gubernamentales en distintas fases del proceso de política. Sin embargo la limitante para generar estas acciones en la mayoría de los casos resulta la falta de recursos económicos (Villareal Matínez, s/f).

La importancia de estas formas de participación ciudadana, recae en que se convierten en una herramienta para que la sociedad pueda ejercer cierto tipo de control en las decisiones del gobierno, esto con el fin de lograr realmente un gobierno democrático y evitar la privatización de las decisiones públicas Todos estos instrumentos de participación constituyen dispositivos del control social sobre la acción estatal y la gestión desarrollada por su aparato administrativo, con el fin de evitar la privatización de las decisiones públicas, recordando que esto se encuentra soportado por las leyes antes mencionadas (Cunill, 2007). 

Sin embargo como se mencionó al inicio, el fomento de la participación ciudadana comienza por la iniciativa de una o ambas partes (sociedad, gobierno) por abrir procesos de diálogo e interacción. Así en una reciente investigación, se demuestra que en general el 72% de las dependencias y entidades no cuentan con áreas dirigidas a promover la participación ciudadana. En contraste a lo anterior, el 49% de las instituciones contestó que difunde y estimula la participación ciudadana en la gestión de la propia institución (tenga o no tenga un área dirigida a la participación ciudadana) (CITCC, 2008). En este sentido, se observa como las instituciones de gobierno se encuentran en camino de abrir este dialogo para el fomento de la participación ciudadana, sin embargo nuevamente falta destinar más recursos a la generación de departamentos especificos en cada institución para la participación ciudadana. 

Se observa que los grupos de la sociedad con los que más se vincula el gobierno federal son las instituciones académicas de educación superior (IAES) y los centros de investigación, aunque también es importante la vinculación de algunas instituciones con las organizaciones de la sociedad civil (OSC) (CITCC, 2008). Aquí se pueden identificar claramente los grupos de la sociedad que se organizan para generar acciones que involucren a la ciudadania en la toma de decisiones políticas.

Así, las funciones de la participación ciudadana serían: otorgar legitimidad al gobierno; promover una cultura democrática; hacer más eficaces la decisión y la gestión públicas (Villareal Matínez, s/f).
Como se observa, la participación ciudadana tiene un vinculo con la democracia en el gobierno,pero, ¿Cuál es la percepción de los mexicanos sobre la democracia en el país? De acuerdo a la ENCUP, 2012, el 33.88% considera que si viven en democracia, el 33.45% considera que en parte, mientras el 30.89% considera que no. Estos resultados no presentan gran diferencia, por lo que no se podría afirmar algo al respecto, pués las opinines se encuentran divididas, lo que puede darnos una idea de la división de la sociedad en México, en conjunto con otros factores y motivaciones que quizá dificulte la participación conjunta de los ciudadanos con el gobierno.

Pese a esta percepción, de acuerdo a lo revisado, se observa que la participación ciudadana resulta una estrategia util, que en su adecuada aplicación beneficiaria al gobierno y a la ciudadania. Por lo tanto, es necesario informarnos como ciudadanos y que el gobierno realice las acciones adecuadas para promover las capacidades que tenemos como ciudadanos.

La información nos permite, tener un mayor sustento para participar en las decisiones políticas y trabajar en conjunto con el gobierno para generar soluciones para los problemas de nuestra sociedad, como es el caso de la inseguridad y la violencia mencionada al inicio. Se debe tener en cuenta que, este proceso de cambio resulta un gran reto para los ciudadanos y el gobierno, pues se necesita hacer un cambio en la forma de pensar y de percibir la solución de los conflictos sociales. Por lo que un primer paso para contribuir a estos cambios es informarnos y realmente reflexionar sobre nuestro papel en la solución de los conflictos sociales en nuestro país.


Referencias 

Comisión Intersecretarial Para la Transparencia y el Combate a la corrupción (CITCC). (2008). Participación ciudadana ¿para qué? Hacia una política de participación ciudadana en el Gobierno Federal. México: Comision Intersecretarial Para la Transparencia y el Combate a la Corrupción.

Cunill Grau, Nuria. (1991). Participación ciudadana: dilemas y perspectivas para la democratización de los Estados latinoamericanos. Venezuela: CLAD.

Font, J. (2012). Federación Andaluza de Municipios y provincias. Obtenido de Participación ciudadanay decisiones públicas : conceeptos, experiencias y metodologías: http://www.famp.es/racs/observatorio/2012/DOC_INTERES/Participacion_Ciudadana_Joan_Font.pdf

Secretaría de Gobernación, Encuesta Nacional sobre Cultura, Política y Practicas Ciudadanas (ENCUP), 2012

Villareal Matínez, M. T. (s.f.). Participación ciudadana y políticas públicas. Obtenido de Comision Estatal Electoral de Nuevo Leon: http://www.cee-nl.org.mx/educacion/certamen_ensayo/decimo/MariaTeresaVillarrealMartinez.pdf

sábado, 14 de marzo de 2015

¿Prevenir o reprimir el delito?



Mi sugerencia de esta semana es un texto publicado en la revista electrónica de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). En mi entrada anterior comenté que era más oportuno invertir en estrategias de prevención que en las de control. En efecto, sigo pensando lo mismo, ya que en nuestro país las estrategias de represión han resultado poco efectivas en términos de reducción del delito especialmente la política criminal de “Tolerancia Cero” o en menor medida la de “Ventanas Rotas”.

La política de tolerancia cero es una línea de actuación de mano dura desarrollado en los años 90 por el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, que por cierto visitó nuestro país para capacitar en dicha política e instrumentarla en el Distrito Federal. Esta política tiene como objetivo perseguir cualquier delito “callejero” y aplicarle el máximo posible de sanción, así como indagar si el presunto infractor ha realizado otros delitos asociados donde se le pueda implicar. Aunado a esta política, no está de más decir, que con ello se criminalizó a cualquier persona que pareciera “sospechoso”, se contribuyó a la discriminación y xenofobia (Aller Maissonave, 2010).

El modelo de Ventanas Rotas se ha fundamentado en las investigaciones que Zimbardo hizo en los 60. La idea principal es que cada ventana rota (carro abandonado, calles descuidadas, sin iluminación o con graffiti) debe ser reparada rápidamente, de lo contrario las personas concluirán que no importa preservar ese lugar, que no hay protección, que los bienes pueden ser tomados por cualquier persona y se puede hacer lo que se quiera con ellos. Este modelo ha funcionado dentro de la teoría situacional del delito, por lo que considero que es útil en términos de restauración del espacio y como un factor que fomenta el cuidado de las comunidades, sin embargo también ha dado como resultado la criminalización de ciertos sectores, normalmente los más marginados y por lo tanto a las personas que en ellos habitan desarrollándose “ciudades perdidas” u olvidadas.

Este texto me parece una buena oportunidad para conocer lo que han hecho en otras partes del mundo y como han sabido utilizar ambas estrategias para la reducción del delito, las cuales han evidenciado y documentado, llamándolas como intervenciones de “doble orientación” argumentando que entre la prevención y la represión no debería existir un dilema, pues el punto no es elegir entre una de las dos sino, considerar ambas y cuestionarse en qué y cómo se invierte el dinero, cuya finalidad tenga la de reducir el delito y la violencia en un espacio.

En el texto se plantea el reto de identificar prácticas exitosas con respecto a la prevención de la violencia de manera regional y en específico de los países que integran América Latina. Así mismo, plantear acciones dedicadas a reprimir y otras a prevenir el delito en la búsqueda de consolidar (o al menos en teoría) la seguridad ciudadana.

Los puntos a destacar desde mi perspectiva como los más importantes, son los siguientes:


  1. Existe un problema relativo a la comparación de estrategias de prevención de la violencia y el delito a nivel regional. Esto se debe a la escasa información que hay al respecto de estas prácticas, además del poco interés manifestado para levantar estadísticas de utilidad referentes, no solo a las acciones y su impacto, sino a las que miden los delitos. Las fuentes de información son pobres o poco confiables., por lo tanto, se invita entonces a contribuir a sistemas de información sobre el delito.
  2. Al considerar a la violencia desde un enfoque multicausal y por esa razón se necesita de esfuerzos que contemplen modelos que atiendan a los factores asociados tanto con la victimización como con la delincuencia. En este sentido,  hace falta considerar dentro de este enfoque multicausal los costos económicos que acarrea la violencia para tratar de observar el impacto en la sociedad.
  3. Se propone una definición y distinción entre la seguridad ciudadana y seguridad pública. La seguridad ciudadana ha sido definida poniendo como punto importante la intangibilidad y su carácter subjetivo. De manera amplia, se define como la preocupación por la calidad de vida y la dignidad humana en términos de libertad, acceso al mercado y oportunidades sociales.
  4. La pobreza y la falta de oportunidades, el desempleo, el hambre, el deterioro ambiental, la represión política, la violencia, la criminalidad y la drogadicción pueden constituir amenazas a la seguridad ciudadana.
  5. En un nivel más limitado, la seguridad pública ha sido definida como el conjunto de políticas y acciones coherentes y articuladas que tienden a garantizar la paz pública por medio de la prevención y represión de los delitos y las faltas contra el orden público, mediante el sistema de control penal y el de la policía administrativa (González Ruiz, López y Núñez, 1994).
  6. Las políticas para generar mayor seguridad ciudadana que se proponen y al parecer, han manifestado mayor éxito, son aquellas que consideran tanto medidas de prevención como medidas de control. Se apuesta a programas de doble orientación que consideren algunos criterios para su realización como: coordinación interinstitucional, participación ciudadana, prevención a través de programas educativos y acciones para el mejoramiento del registro de delitos a nivel nacional y regional.


Podemos decir que las estrategias de prevención del delito buscan teóricamente trabajar con el fortalecimiento de la seguridad ciudadana. Lo que plantea el texto, es que tanto las medidas de prevención como las de represión o control, propias de la autoridad, trabajen en conjunto para apoyar a la seguridad ciudadana.

Entonces no hay que olvidar, que en efecto, son importantes las inversiones en términos de control (armas, patrullas, cámaras de vigilancia, etc); sin embargo  considero que estas inversiones deberían ser  mínimas en comparación a estrategias de prevención que apuesten a la cohesión social, a la formación de ciudadanía, la participación social en los temas que interesan a los integrantes de una comunidad, la cultura de la legalidad, entre otros. Y lo más importante y que también es planteado en el texto, es la necesidad de evidenciar las prácticas que funcionan en términos de prevención, de tal forma que se tenga un termómetro de que las acciones que se hacen y en lo que ha invertido el sector público y privado ha dado resultados, o bien, que no los ha dado y hacer las cosas de manera diferente.

Referencias


ResearchBlogging.orgArriagada, I., & Godoy, L. (2000). Prevenir o reprimir: falso dilema de la seguridad ciudadana Revista de la CEPAL, 70, 107-131

Aller Maissinove, G. (Agosto de 2010). Paradigmas de la criminología contemporánea. Congreso de Derecho Penal del Bicentenario de la Argentina. Charla llevada a cabo en la Facultad de Derecho, Universidad de Buenos Aires, Argentina.